La hiedra

No siempre el día despierta con las mismas inquietudes. Hay días que aun saliendo un Sol brillante y radiante la felicidad no es completa. Es entonces cuando necesito que sepas que te siento en mi soledad y que tus ojos de mis ojos no podrán separarse jamás.



Pasaron desde aquel ayer
ya tantos años,
dejaron en su gris correr
mil desengaños.
Mas cuando quiero recordar
nuestro pasado,
te siento cual la hiedra
liagado a mí,
y así hasta la eternidad
te sentiré.
Yo sé que estoy ligado a ti
más fuerte que la hiedra
porque tus ojos de mis sueños
no pueden separarse jamás.
Donde quiera que estés
mi voz escucharás
llamándote con ansiedad,
por la pena ya sin final
de sentirte en mi soledad.
Jamás la hiedra y la pared
podrían apretarse más,
igual tus ojos de mis ojos,
no pueden separarse jamás.
Donde quiera que estés
mi voz escucharás,
llamándote con mi canción;
más fuerte que el dolor
se aferra nuestro amor
como la hiedra.