Obertura de Orfeo en los Infiernos

Venga tío, corre más rápido. El tren iba cogiendo poco a poco cada vez más velocidad y no lograba alcanzarlo. Mi amigo me gritaba desde arriba de la locomotora con la mano extendida esperando a coger la mia y ayudarme a subir. Venga; que ya lo tienes. Mis piernas no podían correr mas y por un momento tuve la sensación de que aquel tren iba a dejar mis sueños y mis ilusiones tiradas en aquella via. De momento en una pequeña subida el tren perdió un poco de velocidad y noté como una abrazadera de cinco dedos asia mi mano con tal fuerza que supe en ese instante que mis sueños comenzaban a hacerse realidad.