La mentira

Juegas con tanta ventaja y con tanta seguridad que se te olvida en muchas de las ocasiones que soy yo el que llama a tu puerta todos los días, el que te lleva sus palabras, el cartero fiel que nunca te robó ninguna de sus cartas.




Se te olvida,
que me quieres a pesar de lo que dices
pues llevamos en el alma cicatrices,
imposibles de borrar.

Se te olvida,
que hasta puedo hacerte mal si me decido
pues tu amor lo tengo muy comprometido,
pero a fuerza no será.

Y hoy resulta
que no soy de la estatura de tu vida
y al dejarme casi, se te olvida,
que hay un pacto entre los dos.

Por mi parte,
te devuelvo tu promesa de adorarme
ni siquiera sientas pena por dejarme,
que ese pacto
no es con Dios.