Un velero llamado libertad

Y jamás volvió la vista atrás. Solo cuando recordaba el verano de 1936 se le iluminaban sus ojos al recordar la vieja bicicleta que su padre le regalo. El único verano que recuerda. Con el mismo recuerdo que notaba aún la sensación del aire dándole en su cara al ritmo chirriante de los pedales.



Ayer se fue,
tomó sus cosas y se puso a navegar,
una camisa, un pantalón vaquero,
y una canción.
Dónde irá,
dónde irá.
Se despidió,
y decidió batirse en duelo con el mar,
y recorrer el mundo en su velero,
y navegar, nai na na, navegar.
Y se marchó,
y a su barco le llamó Libertad,
y en el cielo descubrió gaviotas,
y pintó, estelas en el mar.
Y se marchó,
y a su barco le llamó Libertad,
y en el cielo descubrió gaviotas,
y pintó, estelas en el mar.
Su corazón,
buscó una forma diferente de vivir,
pero las olas le gritaron: vete,
con los demás, nai na na, con los demás.
Y se durmió,
y la noche le gritó: donde vas,
y en sus sueños dibujó gaviotas,
y pensó, hoy debo regresar.
Y regresó,
y una voz le preguntó: como estás,
y al mirarla descubrió,
unos ojos, nai na na, azules como el mar.
Y se marchó,
y a su barco le llamó Libertad,
y en el cielo descubrió gaviotas,
y pintó, estelas en el mar.
Y se marchó,
y a su barco le llamó Libertad,
y en el cielo descubrió gaviotas,
y pintó, estelas en el mar.