Tomame o dejame

Mi padre soñaba todo el día con vender nuestra casa y marcharnos lejos. Pobre soñador, quería hacerse rico y se hizo viejo. Decía que el nos llevaría a conocer el faro de Alejandría. Y mi madre le repetía al ver el tren del tiempo pasar: Confórmate que ya es tarde y deja de soñar. Para no discutir, encendía la vieja radio del cubremueble y mientras sonaba Tómame y déjame del grupo Mocedades, soñaba en volar solo porque su calor se había apagado ya.




Tómame o déjame
pero no me pidas que te crea más
cuando llegas tarde a casa
no tienes porque inventar
pues tu ropa huele a leña de otro hogar.
Tómame o déjame
si no estoy despierta, déjame soñar
no me beses en la frente
sabes que te oí llegar
y tu beso sabe a culpabilidad.
Tú me admiras porque callo y miro al cielo
porque no me ves llorar
y te sientes cada día más pequeño
y esquivas mi mirada en tu mirar.
Tómame o déjame
ni te espío ni te quito libertad
pero si dejas el nido
si me vas a abandonar
házlo antes de que empiece a clarear.
Tómame o déjame
y si vuelves trae contigo la verdad
trae erguida la mirada
trae contigo mi rival
si es mejor que yo, podré entonces llorar.