Vals de la Suite de Jazz, nº2

Por mucho que lo intentes, nunca podrás olvidar el día en que dejas de bailar con tu mujer para bailar con una de tus hijas. Y le miras a los ojos y le ves un brillo extraordinario, y sabes que es feliz. Y ella te mira, y te mira también tu mujer y saben las dos, que tú también eres feliz.