Sabor a mí

Te envidio. Por más que intentes excusar, envidio la época en que los besos sabían a caricias, las caricias subían desde las plantas de los pies a las puntas de los cabellos, y una carta de amor olía al perfume que huelen las cartas de amor. Envidio el tiempo de espera de una carta a otra, y el tiempo que trascurría el tiempo para ser eterno y para siempre. Envidio no haber descubierto que el sabor a ti no era una canción, sino el motivo para hacer una canción.

                

Tanto tiempo disfrutamos de este amor
nuestras almas se acercaron tanto así
que yo guardo tu sabor
pero tú llevas también, sabor a mí.
Si negaras mi presencia en tu vivir
bastaría con abrazarte y conversar
tanta vida yo te di
que por fuerza tienes ya, sabor a mí.

No pretendo, ser tu dueño,
no soy nada yo no tengo vanidad
de mi vida, doy lo bueno,
soy tan pobre que otra cosa puedo dar.

Pasarán más de mil años, muchos más
yo no sé si tenga amor, la eternidad
pero allá tal como aquí,
en la boca llevarás, sabor a mí.