Me sentí atrapado por la garra de esa laxitud que los griegos llamaron accidie. Sentí el impulso de retirarme a una simplicidad inalcanzable. Me subí a un barco con destino a las islas Hébridas. Fue un viaje solitario, extraño, un viaje hacia mi pasado celta. Un viaje peligroso pues podía perderme en un mundo ajeno para el cual no estaba preparado"
El brillo de la luna sobre el bosque de los druidas, me transportan al mar y a los bosques atlánticos. No es un paraíso que añorar en la distancia, sino una tierra mágica que alguna vez existió y no va a volver...